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Quizá uno de los primeros monumentos que visites cuando llegues a la ciudad sea el bellísimo y misterioso monasterio de Santa Catalina, en Arequipa (Perú). Y especifico la ciudad y el país porque hay muchos monasterios de la orden de Santa Catalina de Siena por el mundo: Alcalá de Henares, Egipto o Buenos Aires, por citar los primeros que me ha devuelto una rápida búsqueda en Google.

En paralelo, en la madre patria o como narices prefiráis llamarla, Lope de Vega, el Fénix de los Ingenios (en boca de Miguel de Cervantes) iba desarrollando una de las obras más famosas de la lengua hispana.

Monasterio de Santa Catalina en Arequipa, Perú

Datos prácticos

Monasterio de Santa Catalina en Arequipa

Ubicado en el mismo centro de la ciudad, y rodeado por muros de cuatro metros de altura a lo largo de todo su perímetro, durante siglos ha estado envuelto por un gran secretismo… secretismo que comenzó a difuminarse cuando, por primera vez en toda su historia, en 1970 abrieron sus puertas al turismo para mostrar sólo una zona de tan bonito lugar: las monjas que de aquella habitaban el monasterio decidieron encomendar a una empresa privada la gestión de las visitas.

Ocupa cerca de 20.000 m2, y podríamos denominarlo, sin exagerar un ápice, una ciudadela dentro de la ciudad: sus numerosas callejuelas, sus plazoletas con fuentes, sus cientos de dependencias, jardines, y su preceptiva iglesia nos hacen pensar forzosamente en algo mucho más grande de lo que habitualmente viene a la mente cuando se habla de monasterio.

Monasterio de Santa Catalina en Arequipa, Perú

Una breve historia

El monasterio de Santa Catalina, en Arequipa, Perú, fue fundado en 1579 por el quinto Virrey del Perú, Francisco de Toledo (elogiado por unos como el Supremo Organizador del Perú, y criticado por otros como un gran tirano que explotó de forma inmisericorde a los indígenas de la región).

La primera pobladora, primera priora y reconocida oficialmente como fundadora fue María de Guzmán, rica y próspera viuda sin descendencia la cual decide donar todos sus bienes al recién creado monasterio y tomar los hábitos para pasar el resto de su vida allí.

Si bien el monasterio llegó a albergar en su momento a cerca de doscientas monjas (con clara distinción entre las monjas pobres, monjas pudientes y viudas que, simplemente, no tomaban los hábitos), tras la apertura al público del recinto ahora sólo hay una docena de monjas que siguen viviendo allí.

Monasterio de Santa Catalina en Arequipa, Perú

Todas las monjas que tomaron los hábitos durante la historia del monasterio eran criollas, mestizas o curacas. Es decir, ninguna, hasta hace poco menos que cincuenta años, eran españolas.

Todos tenemos en mente que las monjas viven de la forma más humilde posible, sin apenas bienes materiales, con un estricto horario dedicado al rezo y a las labores… Y así es, efectivamente, en la mayor parte de los casos. Pero curiosamente, en este monasterio lo habitual era que las monjas que ingresasen fueran todas de familias poderosas, adineradas, y que éstas donasen al monasterio grandes dotes de carácter económico para ser ingresadas.

Las malas lenguas…

Era habitual incluso que estas monjas tuvieran sirvientas (un máximo de tres, eso sí…) y la maledicencia apunta a que estos muros escondiesen no tanto unas vidas humildes y entregadas a la fe, como unas vidas rodeadas del lujo que les venía dado de nacimiento a tan poderosas señoras.

Así que, resumamos: tenemos una gran ciudadela, rodeada de muros de cuatro metros de altura, y mayormente habitada por mujeres pudientes que entregaban grandes dotes para su ingreso, algunas de ellas viudas que tan siquiera profesaban la fe de forma activa. Es fácil por tanto dejar volar la imaginación e imaginarse una vida mucho más amable, rodeada ésta de lujo y la necesaria privacidad para poder hacer y deshacer sin estar pendiente de las miradas del exterior.

Porque, pensemos… ya sólo el hecho de que se discierna entre las monjas pudientes y las no pudientes nos hace pensar que el dinero en dicho lugar no era precisamente un bien que escasease. Y el dinero sabemos qué trae consigo.

Visita nocturna al monasterio

Lamentablemente no pudimos realizar la visita nocturna durante nuestra estancia en Arequipa. Comenzaron a realizarse en 2016 y suelen tener lugar durante los meses de julio y agosto, haciéndolas coincidir con las fiestas patronales.

Durante las visitas teatralizadas, encontrarás figurantes de monjas y diferentes personajes clave, todos con los atuendos de la época colonial. Gran parte de la iluminación es con velas, para darle una mayor credibilidad a la forma en la que se vivió durante aquellos siglos.

Para más información de tan sugerente visita, lo mejor es que contactes vía email con el propio monasterio, o estés atento a sus redes sociales. En el apartado anterior he dejado la dirección de correo electrónico.

Galería fotográfica

Por último, comparto con vosotros alguno de los más mágicos lugares de la ciudadela. Estoy seguro que la visitaréis cuando estéis por Arequipa.

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Monasterio de Santa Catalina en Arequipa, Perú

Monasterio de Santa Catalina, Arequipa

 

Monasterio de Santa Catalina en Arequipa, Perú

Detalle pared Convento Santa Catalina, Arequipa

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