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Tres días en Marrakech

He tenido la suerte de estar ya tres veces en Marruecos, y dos de ellas en Marrakech, la cual yo considero la capital cultural del país. Y aunque hay mucho por ver y por hacer allí, creo que si vais unos pocos días esta guía será suficiente para vuestras inquietudes tanto culturales como gastronómicas.

Tres días en Marrakech

Tras la entrada de Cabo Verde, me apetecía volver a hablar de África. Vamos al turrón:

¿Es una ciudad segura?

Sí, sin dudarlo ni por un momento. Desde luego mucho más que la mayoría de las ciudades europeas. Siguiente pregunta.

Cómo llegar desde el aeropuerto

Aunque obviamente puedes coger un petite-taxi (un taxi sólo para vosotros) o un grand-taxi (antiguos Mercedes que no emprenden camino hasta que han ocupado todas sus plazas), lo mejor es que cojáis el autobús que comunica directamente con la famosa plaza de Jemaa El Fna. Por algo menos de cinco euros (i/v) viajaréis en un autobús de línea y empezaréis a tomar contacto con los agradables marroquíes.

Tres días en Marrakech

Esto es muy cachondo: la empresa que opera el trayecto, de apenas 6km’s, es Alsa. Y el número de línea es la línea 19.

¡Por cierto! No cambiéis jamás dinero en un aeropuerto. En casos como éste, bastará con que cambiéis 10€, para llegar hasta la ciudad.

Dónde alojarse

Y cuando el autobús os haya dejado en la plaza, comienza la búsqueda de vuestro alojamiento. Un consejo… mucha gente se os acercará para llevaros hasta el destino elegido, pidiéndoos la dirección y ayudándoos con las maletas. En muchas ocasiones no saben ni ellos mismos dónde está (la medina es tan intrincada, con sus múltiples callejuelas, que aún a día de hoy no hay un mapa fidedigno de ella). Las veces que nos hemos dejado ayudar hemos dado 2€ a la persona que nos echó una mano.

La medina de Marrakech desde el aire

La medina de Marrakech desde el aire. ¿Quién la puede conocer en su totalidad?

Respecto de hotel o riad… Sin duda la mejor opción bajo mi punto de vista, es elegir uno de los múltiples riads que hay dispersos por la medina. Los riads no son otra cosa que casas que antiguamente daban a un patio de vecinos, ahora reformados para el turista, y con un sabor local contra el cual jamás podrá competir un hotel, por muy bueno que éste sea. Bastará con que en Booking, o en vuestro buscador preferido, pongáis la palabra «riad» para que os aparezcan en los resultados.

Muchos de ellos además incluyen el desayuno en la azotea (por cierto, no temáis con las abejas que van al dulce, es algo típico de allí: mejor si las espantáis con la mano y seguís a lo vuestro).

Tres días en Marrakech

 

El mejor truco que vas a leer para la medina

De todos es sabido que Marrakech vive en gran parte de la venta de productos al turismo en su afamado zoco. Y esto significa que en ocasiones pueden ser demasiado insistentes con la intención de venderte algún producto… Hay una cosa que siempre, siempre, me ha funcionado muy eficazmente, y es aprender a decir «no, gracias» en árabe:

La, chokran significa en árabe «no, gracias»

Yo lo pronuncio como «la, sokran«. Sólo el hecho de hablar en su lengua les hace entender que no es la primera vez que has estado allí, y es automático: tras una pequeña insistencia con la venta de cualquier producto, al oír estas palabras te dejan en paz. Comprobado en múltiples ocasiones.

Regateando en las tiendas

Sobre el tema regateos: no os cortéis rebajando el precio, pero hacedlo siempre, siempre, con una sonrisa en la cara y sin sentiros ofendidos (ni ofender vosotros) con las ofertas que os propongan. Para mí el límite está en cuando ellos te dicen ya que no te lo venden, y aún así, todavía se puede exprimir un poco más… muchas veces me ha funcionado poner cara triste en plan «vaya, pues estaba realmente interesado«.

Por poner un ejemplo, a diario sigo utilizando un cinturón de cuero que compré hace ocho años atrás (de muy buena calidad, vamos) por ocho euros. Creo que el precio de la primera oferta eran 40€. Obviamente, el hombre que me lo vendió sacó beneficio (no lo habría hecho de no ser así), pero no la burrada que pedía en un primer momento, si no un precio que yo consideré adecuado y él también.

Una última recomendación al respecto: si vais a comprar varios productos en un mismo comercio, intentad regatear por el pack completo, pero haced la suma mental de cuánto estaríais dispuestos a pagar por el lote. Incluir en un pack X productos y negociar por cada uno de ellos va a hacer la transacción mucho más tediosa y habrá algunos productos por los que casi no regatees. Otro truco que me ha servido en muchas ocasiones es, una vez cerrado el precio, añadir algún producto de mínimo valor como regalo… algo así como «me lo llevo si me regalas esto».

Sobre todo, nada de malas caras ni malos gestos. Simplemente disfrutad de ello, es un aspecto cultural que nosotros en Occidente perdimos hace (pocos) años.

Mapa de la medina de Marrakech

Efectivamente, un mapa como lo podamos entender nosotros no existe (o yo no lo he visto). Sí he encontrado esta estupenda página donde tiene varios mapas de la medina de Marrakech. Echad un ojo porque la información está muy detallada.

Plaza de Jemaa el Fna

Ocupa la respetable posición vigesimoséptima en el listado de las plazas urbanas de mayor tamaño. Ahí es nada. Y, obviamente, se trata del lugar clave de la ciudad, allá de donde nacen muchas de las calles que se internan en el zoco, así como otras que te llevarán a distintos lugares de la ciudad. Por ejemplo, tenéis la impresionante Mezquita Koutoubia en las cercanías.

Tres días en Marrakech

Los puestos son innumerables: desde vendedores de piezas dentales, cientos de puestos de comida, hasta encantadores de serpientes, lo cual me lleva a contaros la siguiente anécdota, la cual es digna de sacarla a colación:

El incidente con una cobra en la plaza

Voy a tratar de resumirla mucho: viaje de seis personas, los cuatro padres, Gloria y yo. Primeras horas en la ciudad. Paseando por la plaza un «encantador de serpientes» le coloca a mi padre una cobra en el cuello, para la foto. Hacemos la foto, y al retirar al animal del cuello de mi padre, el bicho se asusta y tira un mordisco, que cae directo en la mano de mi padre. Dos puntos de sangre bien definidos por la mordedura.

Tres días en Marrakech

Momentos antes de la picadura

A partir de aquí empieza una odisea de varias horas, visitando primero a la policía turística de la misma plaza, la cual va a buscar, nerviosa, al encantador de serpientes mientras llaman a una ambulancia que nos envía directa al hospital más cercano. Dada nuestra condición de turista, y lamentándolo por las decenas de personas que había esperando en urgencias, nos meten los primeros a nosotros, para que un amable y joven médico, que no hablaba otra cosa que francés y árabe, nos pregunte qué ha pasado. Se lo explicamos mitad en inglés, mitad en español, y cuando el chico nos entiende decide ponerle una vía intravenosa a mi padre para, suponemos, paliar el posible veneno de la serpiente.

Estuvimos varias horas en el hospital, y desde entonces y con más razón, ambos nos sentimos tremendamente orgullosos de la Sanidad Pública española. Allí por desgracia no disponen de ordenadores, no disponen de la misma higiene que tenemos en nuestros hospitales, y no disponen de los medios, en algunos casos básicos, para tratar adecuadamente al enfermo.

Al llegar al riad, no sabemos cómo, el comisario al cargo ese día se había puesto en contacto con los dueños del citado riad, para que le informáramos en tiempo real de cualquier novedad.

Resumen: nos sentimos extremadamente cuidados y arropados. Y no, no pagamos un duro y jamás nos pidieron nada. Lo que sí tenemos es el teléfono personal del comisario, el cual nos lo dió por si teníamos algún tipo de problema en los días futuros.

Tres días en Marrakech

Palacio El Badi

Edificado a finales del Siglo XVI para celebrar la victoria sobre el ejército portugués en 1578, es uno de los monumentos que considero imprescindibles de la ciudad. En estado semiderruido, hay que hacer un enorme ejercicio de imaginación para imaginarse lo suntuso que tuvo que ser aquello en su época de máximo esplendor.

Tres días en Marrakech

En 1696 otro sultán ordenó su demolición para construir con los restos la ciudad de Meknés. Esta práctica, que ahora nos hace llevarnos las manos a la cabeza, fue siempre muy común en la antigüedad. Recuerdo mi visita a la Muralla China y cómo nos contaban que muchos campesinos robaban ladrillos para la construcción de sus casas. Y ya en España, ¿no habéis visto muchas columnas antiguas en edificios particulares? Pues eso.

Curtidores de cuero

Una de las actividades más fotogénicas y reales es, no hay duda, la visita a los lugares donde se curte el cuero. El barrio de los curtidores se encuentra en el noreste de la ciudad amurallada, y éste desprende un olor bastante fuerte, en gran parte debido al uso de las materias con las que lo curten (cal viva, orín de animales y excrementos de paloma, si mi memoria no me falla). La visita la realizarás seguramente desde una azotea, donde verás las numerosas piletas en las que se va tratando la piel, hasta que ésta se convierte en cuero.

Mirad este mapa, donde se aprecian las piletas mencionadas anteriormente:

En muchas de ellas os darán una ramita de hierbabuena, para combatir de alguna forma ese olor tan fuerte. La visita es en muchas ocasiones gratuitas o por un coste simbólico, así que luego, y de eso no os libra nadie, os tocará la preceptiva visita a la tienda del amigo de turno, donde os querrán encasquetar alguna fombra o algún artículo de marroquinería (qué apropiada palabra).

Si decidís no comprar nada, pagad algo por la visita y el tiempo que habéis empleado. Qué menos.

Madraza de Ben Youssef

Una madraza, en el mundo árabe, no es otro lugar que un centro de enseñanza dedicado mayoritariamente al estudio en profundida del Islam y su Libro Sagrado. Aquí visitaréis la más importante y grande de todo el país.

La construcción de la Madraza de Ben Youssef finalizó en 1565 y dispuso de un total de 130 celdas, o habitaciones, que podían albergar hasta 900 estudiantes. Unas cifras nada desdeñables.

Tres días en Marrakech

La visita es diría que imprescindible, porque el lugar se encuentra en un estado excelente de conservación. Los bajorrelieves, las escayolas, los azulejos están, ya digo, como si fuera nuevos. Además el patio con sus estanques (tan comunes en el mundo árabe)… En fin, que vayáis, no os decepcionará.

Uno de los mejores restaurantes de la ciudad

Estoy deseando volver para ir al Le Foundouk. Uno de los mejores restaurantes de la ciudad, con una elaboración exquisita, una decoración elegante. El nombre del restaurante proviene de las antiguas postas de camellos (funduqs), donde paraban para hacer noche los comerciantes y almacenar sus mercancías, etcétera.

Está ubicado cerca de la Mezquita de Ben Youssef, así que no sería mal plan que, tras la visita a tan interesante lugar, os pasárais por allí… Eso sí, os recomiendo reservar, por si la cosa se pone complicada en cuanto a aforo.

Alcohol en Marrakech

Esto suena un poco chungo, pero nada más lejos de mi intención. Sólo hablo de tomar alguna cerveza mientras comes, o en la tarde. Aunque seguro que hay muchos sitios (me consta que en los hoteles de cadenas internacionales no hay problemas para conseguirlo), nosotros sólo hemos encontrado cerveza (y de muy baja calidad) en la propia plaza de Jemaa el Fna, en este lugar: Le grand balcon du Café Glacier.

También encontraréis vino en los restaurantes de postín. Pero contad con que Marruecos es un país árabe, y obviamente, no hay consumo de alcohol. Lo cual no es malo en absoluto, por otra parte.

Otros lugares de interés

Tres días en Marrakech

Me dejo otros lugares, por supuesto. Dejadme que los enumere sin más por si tenéis más tiempo:

Tres días en Marrakech

Creo que con esto tenéis para disfrutar de vuestra primera estancia en tan bellísima ciudad.

¡Disfrutadla y comentadme a la vuelta!

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