Death Valley y Beatty, Nevada

Los encantos de Beatty

Pocos, supongo. Me imagino que vivir allí, a veinte km’s de un desierto, debe ser un asco. Para nosotros, meros visitantes, tiene el  mismo encanto que supongo tendrá para un japonés visitar un pueblo de mala muerte español. Cosas que mola ver, pero un ratito.

Aún así, hay cosas que te chocan: por ejemplo, si quieres cenar a determinadas horas, te jodes que está todo cerrado; pero te puedes ir a un casino que, esos sí, están abiertos 24h. Y al lado del casino, la gasolinera más estrambótica que he visto jamás:

Gasolinera en Beatty, Nevada

 

Dónde nos alojamos

En este caso acerté de pleno, elegí el Atomic Inn,un sitio económico y bien situado cerca del Death Valley. Resaltemos de este sitio el par de aliens (tienen la parejita) y la temática nuclear. Cultura pop a pie de calle.

Aliens en Beatty

¿Por qué el nombre y eso de los aliens? Pues porque este motel se construyó para alojar a trabajadores y militares de bajo rango que trabajaban para la Corporación Aeroespacial Ford, en la cercana base Nellis, lugar donde se ubican la muy famosa Área 51. Pero si aquello no fuera poco, fue por allí donde numerosas pruebas nucleares tuvieron lugar.

Ahí, amigos, está el secreto del nombre (lo cuentan mejor en su web, en el apartado “about us”). Ja.

Atomic Inn, Beatty

La “anécdota” de las gasolineras en USA

Anécdota larga. Por si queréis pasarla por alto.

Llegamos a Beatty directamente desde Williams (536 Km’s). Ese día estuvo de puta madre porque, saliendo a eso de las once de la mañana, nos dió tiempo a visitar la Presa Hoover y por uno de los outlets de las afueras de Las Vegas. Por donde no pasamos una vez dejamos a nuestras espaldas Las Vegas fue por una gasolinera, porque estuvimos a 4km’s de que el depósito se quedase sequito, camino a uno de los desiertos más duros del mundo, y anocheciendo.

Gloria me advirtió de que había que echar gasolina, que mejor llevar el tanque lleno a llevarlo a medias, etc. En ese momento debí hacer la cuenta de la vieja con mis dedos y diría, despreocupadamente, que bueh, que no era necesario, que llegábamos, pero que llegábamos de sobra además: “mira la autonomía que nos indica el coche, nos llega”.

Camino de Beatty, Nevada

No conté con que el cabrón del coche engañaba más que andaba, y a mitad de camino, anocheciendo (teníamos idea de llegar al hotel sobre las nueve de la noche) me dí cuenta que Gloria tenía, una hora atrás, más razón que una santa. Y es que había que echar gasofa urgentemente.

Empezaron los nervios en el coche.

Como veíamos que la carretera era una recta sin fin y que los pocos pueblos por los que pasábamos indicaban claramente en sus carteles que no había servicios de gasolinera, decidimos coger un desvío a Pahrump, que ese pueblo me sonaba a mí de haberlo leído y allí debía haber gasolineras.

El cartel ponía que estaba a 44km’s (bueno, en millas), y la reserva nos daba para 40km’s. Acojonadísimos, porque ninguna opción parecía buena: yo en ese momento pensé en ir andando, en parar a algún coche y pedirle el favor de que me llevara al pueblo, o llamar a la gasolinera y que alguien se acercara con una garrafa.

Finalmente… sí, llegamos. Llegamos. El coche por suerte seguía mintiendo.

4km's de reserva...

El pueblo fantasma de Rhyolite

Tiene cierto encanto poético el hecho de que minutos antes de entrar en uno de los desiertos más duros del planeta, estuviéramos visitando un pueblo fantasma. Se llama Rhyolite y se encuentra a poco menos de 10 km’s de Beatty, en la carretera de acceso al valle. No parece haber excusa para pasárselo por alto.

Vagón abandonado en el pueblo fantasma Rhyolite. Nevada.

Este pueblo sufrió de una vida realmente corta: se fundó en 1904 propiciado por la fiebre del oro, que llevó a muchos mineros a establecerse por la zona. Y como allí se hace todo a lo grande o no se hace, tan sólo tres años después se estima que había una población de cerca de 12.000 habitantes.

Y esos habitantes, por supuesto, requerían de servicios en la ciudad: la ópera, hoteles, un hospital o un periódico local eran sólo algunos de los servicios que se podían encontrar en esa árida ciudad.

Tenemos, por tanto, que de la nada y en cuestión de poquísimos años, se estableció en la región una ciudad de un tamaño considerable, con una oferta de servicios que a día de hoy rivalizaría con alguna ciudad de provincia española (obviemos la calidad de dichos servicios).

Tras el pánico financiero de 1907, la ciudad comenzó a perder habitantes tan rápido como los había ganado: en dos años la ciudad vió cómo se marchaban cerca de once mil habitantes. La fecha de defunción del asentamiento es de 1924, cuando el último habitante falleció. Veinte míseros años de existencia.

Ahora sólo se quedan los restos de lo que un día fue una boyante ciudad, desprendiendo esa belleza que a veces sólo lo decadente posee.

 

Visitando Death Valley

Tras esta inquietante visita, encaramos la carretera que nos separaba del famoso y aterrador Death Valley. Si te mola la foto, es casi obligación capturar alguna de estas inmensas rectas tantas veces vistas:

Carretera al Death Valley desde Beatty, Nevada.

En poco menos de media hora nos plantamos allí. Lo primero que hicimos fue visitar el Visitor’s Center. Antes de entrar, id poniendo la acreditación del pase anual de parques nacionales y…

Recordad siempre llevar agua en cantidades abundantes y el depósito de gasolina lleno. No juguéis con esto, ya que vosotros y vuestro coche os vais a enfrentar a temperaturas altísimas, cercanas o superiores a los 50ºC. Por suerte, tened en cuenta que no vais a estar solos en ningún momento, es un sitio tremendamente visitado. Y con razón, el sitio es acojonante. Como leí en algún foro, pocos desiertos bien asfaltados para nuestro disfrute hay en el mundo.

TRUCO: El pase anual de parques nacionales podéis comprarlo de segunda mano a través del foro de losviajeros.com: hay un estupendo hilo donde la gente lo vende tras su vuelta del viaje, ya que el pase es válido para dos coches en el período de un año.

La otra opción es comprarlo a la entrada de alguno de los parques (nosotros lo compramos a la entrada del Gran Cañón). Igualmente podréis venderlo a vuestro regreso en el foro. Así le sacas unos dineros, que no viene nada mal (porque éste es un viaje caro, seamos sinceros).

Nosotros estuvimos cerca de seis horas, y en ese tiempo visitamos los siguientes puntos: Hell’s Gate, Stovepipe Wells Village, Furnace Creek Visitor Center, Zabriskie Point, Artist’s Palette, Devil’s Golf Course o Dante’s View.

Si esto lo ordenais en un mapa, veréis que hicimos la zona suroeste, la cual coincide con los puntos de mayor relevancia.

Y, como en el post sobre Clarksdale y su Museo del Blues, nada mejor que unas imágenes para que vayáis haciendo apetito:

 

Un coche en Death Valley

Panorámica del Death Valley

Zabriskie Point, Death Valley

Tras visitar estos puntos, decidimos marcharnos ya que ese día haríamos noche en Mammoth Lakes, ya en el estado de California, y teníamos aún una buena tirada por delante.

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