La Ruta del Blues


“[…]Then he said, “Yes, I think it can be easily done, just take everything down to Highway 61” (Highway 61 Revisited, Bob Dylan)


La Ruta del Blues… y mucho más

A este viaje todo el mundo lo llama La Ruta del Blues, pero quizá sería más acertado llamarlo La Ruta de la Música Afroamericana: Una ruta que empieza en los burdeles donde nació el Jazz, sigue donde el Blues se hizo adolescente y pasa por el lugar exacto donde el Rhythm & Blues flirteó con el Country para formar el Rock’n’Roll… Creo que se merece tan magno nombre, ¿verdad?

Básicamente, en términos históricos, se trata de la línea trazada de norte a sur por la antigua “U.S. Route 61”, carretera que discurre paralela al río Mississippi y que tuvo una importancia crucial en el flujo migratorio de la población negra desde el sur hacia el norte del país, cuando no hubo más narices que emigrar para buscar trabajo en la joven industria norteña que empezaba a despuntar.

En rojo, la U.S. Route 61. Imagen de Wikipedia.

Pero la importancia de esta carretera no es sólo de carácter histórico, si no que tiene un fuerte poso en la cultura popular norteamericana (y, por extensión, en la de toda la cultura occidental)… ¿os suena aquella leyenda del viejo bluesman que vende su alma al diablo en un cruce de caminos?

Esto, claro que sí, ocurre en la intersección de la 61 con la 49, en la localidad de Clarksdale, Mississippi. Os hablo aquí de esta ciudad, la cual se merece una página propia. De momento, y para que pongáis cara al más famoso de todos los cruces de caminos (y a mí), aquí tenéis una foto:

Cruce de Caminos en Clarksdale, Mississippi.

Me gustaría mucho extenderme ya sólo con esta carretera, la cual incluso dio nombre a un álbum capital en la carrera de Bob Dylan, pero os lo cuenta mejor la Wikipedia (en inglés, la descripción en castellano es demasiado escueta).

Tremé o el germen del viaje

Todo comienza cuando, tras seguir las recomendaciones dadas durante varios años por un par de colegas, y a raíz de una (quizá no tan) desafortunada caída en moto que me tiene tres meses parado en casa, comienzo a ver la serie de la HBO “Tremé“, la cual narra una historia coral de varias familias y amigos tras el desastre del Katrina.

Aunque decir eso de Tremé es quedarse extremadamente corto: la serie es una historia de amor a la ciudad de Nueva Orleans, una historia llena de historias pequeñas, que ninguna de ellas dice nada por sí misma pero que en su conjunto dibujan un óleo bastante aproximado de qué es hoy en día la ciudad. Para que os hagáis una idea de lo emocionado que estaba con el viaje, recuerdo que pocos días antes de salir un amigo me advirtió de no ir con las expectativas demasiado altas, no fuera a ser que me llevara una desilusión al llegar.

Afortunadamente, la ciudad colmó nuestras más altas expectativas. Total, que una vez visto precios de vuelos, cuándo caía la semana santa, y tal… para allá que nos fuimos. Pero claro, esto es como todo… si dispones del tiempo, del dinero y de la ambición suficientes, una vez que has conseguido aquello que más deseas, siempre quieres más.

Empecé a cavilar con Google Maps, casi jugando… “¿cuántos km’s hay desde Nueva Orleans hasta Memphis?” “¿y por qué no hacemos una ruta en coche? a ver…

El tranvía de Nueva Orleans.

Tras esa ilusión inicial que supongo todos habéis vivido antes de un viaje, empezó la comedura de cabeza en casa con Gloria. La negativa al principio fue rotunda, pero yo ya había empezado a dar la brasa. Finalmente mi idea se materializó y Gloria tuvo que ceder ante la hartura que debe ser estar escuchándome durante meses repetir una idea (qué cojones, ¡la mejor de las ideas!) que ha hecho nido en mi cabeza.

Cómo llegamos desde España

Debo decir que todo indicaba que se podía cuadrar perfectamente, ya que el vuelo que habíamos pillado con Iberia entraba por Nueva York (ciudad en la que estaríamos un par de días) y salía por Chicago.

¿El precio? cojonudo: ambos vuelos directos, por 448€. A veces, no sé por qué, sale casi más caro irse de vacaciones a tu país, que a la otra punta del mundo. Con el viaje prácticamente planificado, sólo quedaba pillar los vuelos internos, ya que la idea era volar desde Nueva York a Nueva Orleans (unos 160€ por cabeza con Delta Airlines) en un vuelo de casi cuatro horas de duración, y posteriormente desde Memphis hasta Chicago (éste, algo más económico, costó unos 80€ por cabeza, con United Airlines).

Eso, y empezar a leer, a volver a releer, a descubrir lo que encontraríamos en el que para mí ha sido el viaje más importante hasta la fecha.  

Un par de aplicaciones más que útiles

NavMii, navegador GPS completamente gratuito Esto es un básico, tanto como echar el paracetamol a la maleta. Creo que el título es lo suficientemente elocuente: un gps para coche gratuito. Aquí tenéis las versiones de Estados Unidos: Play Store o  App Store.

NavMii, navegador gratuito.

Por supuesto, hay otra infinidad de opciones en cuanto a navegadores y / o aplicaciones gratuitas (desde hace un tiempo el propio Google Maps permite descargarte zonas concretas que se mantienen un tiempo en tu móvil, es una opción que últimamente estoy utilizando mucho).

Blues Trail, una app gratuita impresionante Se trata ni más ni menos que de una aplicación gratuita creada por la Fundación The Mississippi Blues Trail.

Durante vuestro viaje veréis muchos de estos carteles dispersos por todo Mississippi (aunque algunos de ellos se adentran en provincias limítrofes como Tennessee o Louisiana):

Cartel del Delta Blues Museum

La aplicación, entre otras muchas opciones, abre un mapa donde podréis ver qué destinos clave del Blues os quedan de camino (aunque si queréis calcular la ruta, se necesita conexión de datos) con una pequeña reseña de cada uno de ellos.

Menú principal de la aplicación Blues Trail

Como podéis ver más arriba, también tiene un timeline con los hitos más importantes en la historia del Blues. Sin duda, una aplicación gratuita en la que perderte durante horas leyendo e informándote. De hecho, pensándolo fríamente, no hace tan si quiera hacer el viaje si lo que quieres es conocer más a fondo el Blues.

Contado esto, en el menú de arriba podéis ir viendo algunas de las ciudades por las que pasamos en este viajazo. Disfrutadlo.

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