Qué bonita es Nueva York


[…]Ride that train, free your heart It’s midnight up in Harlem” (Midnight in Harlem, Tedeschi Trucks Band)


Mis reflexiones sobre la ciudad

Os preguntaréis qué cojones pinta una página de Nueva York en una sección dedicada a La Ruta del Blues. Sencillo: el vuelo que compramos entraba por esta ciudad y luego conectaríamos vía aérea directamente con Nueva Orleans.

Tenemos la suerte de haber estado ya un par de veces en lo que para mí y muchos otros podría ser perfectamente la Capital del Mundo. Yo lo asemejo a lo que debía ser la antigua Roma, esa ciudad que fascinaba a todo su imperio y donde pasaba todo, donde se cortaba el bacalao, donde la gente quería estar.

La primera vez que pisamos Nueva York fue en el primer típico viaje a Estados Unidos, la primera toma de contacto. La segunda como comentaba anteriormente, como puerta de entrada para el viajazo en que se convertiría La Ruta del Blues. Ahí nos dimos cuenta de lo muy diferente que es esta ciudad del resto del país. Pero esa es otra batalla.

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La gente dice “oh, Chicago es preciosa” o “como el ambiente de San Francisco, nada” y sí, por supuesto, cada ciudad tiene lo suyo. Pero hay una cosa con la que ninguna ciudad jamás podrá competir: la ingente cantidad de veces que la vemos en la pantalla a lo largo de un año, y me explico: desde las películas más cochambrosas dedicadas a la hora de la siesta hasta las producciones multimillonarias, pasando por anuncios de televisión o referencias explícitas en cualquiera otra expresión cultural (libros, música, moda, etc…), todas ellas, repito, tendrán como escenario esta ciudad.

Y… ¿sabéis esa sensación cuando sale algo en la tele y dices “¡eh, yo he estado ahí!”? Pues eso pasa con esta ciudad, que volverás a ella virtualmente cada dos por tres. Termina estando muy presente en tu día a día.

Recomendación literaria

Antes de ir, os recomendaría fervientemente que os leyerais Historias de Nueva York, de Enric Gonzalez. Este buen hombre fue corresponsal por El País durante tres años y debió enamorarse y explorarla en profundidad (como hizo también cuando hizo las mismas labores de corresponsal en Londres y Roma, ciudades que cuentan con sus respectivos libros publicados).

Cantidad de anécdotas sobre los edificios más famosos, bares en la Época Seca… En fin, una guía completamente diferente, novelada.

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Dicen en el link anterior:

[…]Se puede vivir muy feliz sin saber con qué truculencia surgió la cúpula del rascacielos Chrysler, por qué los Yankees son el equipo supremo en Nueva York, cuál es la relación entre Arabia Saudí y la cerveza de Brooklyn, por qué la grasa de los filetes es más amarillenta que en Europa, en qué bar bebió Dylan Thomas su último whisky o dónde sirven las mejores hamburguesas de Manhattan. Historias de Nueva York, habla de esas cosas[…]

Leedla si vais a ir, pero también si no lo contemplábais. Quizá cambiéis de opinión.

Un regalo en forma de vídeo

Mientras saco tiempo al reloj para escribir algo sobre Nueva York (ya ves tú qué voy a añadir que no se haya contado ya), os dejo este pedazo de vídeo que me curré y que el señor Google me lo tiene capado por haber utilizado una canción de Sam Cooke… no vaya a ser que me forre. Qué pena de vida.

Disfrutadlo porque se llevó sus buenas horas de curro.

Garitos de Blues, Jazz y otras hierbas

Estos listados tienen un mucho de imposible, en cuanto a que abarcar la oferta cultural de una ciudad como ésta en unas pocas líneas es poco menos que de carácter estúpido. Utilizadlo, pues, como un buen sitio para empezar a investigar. Y echad un vistazo a algunas de estas programaciones que harían palidecer a muchos festivales, en cuanto a la potencia de los artistas que se programan habitualmente.

  • El omnipresente Blue Note Jazz Club, quizá, tras el cierre del B.B. King Blues Club & Grill, el buque insignia de locales de música negra. Está situado en el histórico Greenwich Village (barrio que vio crecer a tantos y tantos artistas emergentes… Bob Dylan, Jimi Hendrix, o la Beat Generation, antesala del hippismo californiano, son sólo tres ejemplos conocidos por todos). Los precios de las entradas no son en absoluto baratos respecto de lo que estamos acostumbrados a pagar en Madrid. Las entradas empiezan en unos 35$, y ésta es la tónica en otros lugares de este listado. Sí, Nueva York es caro.

Blue Note Jazz Club

  • Terra Blues, éste sí, dedicado en cuerpo y alma al Blues. Aquí vimos hace unos años a John Primer, heredero directo (y músico en su banda) de Muddy Waters. Un tío que os recomiendo si le pilláis de gira, está en muy buen estado, haciéndose muchos festivales y giras internacionales a sus 73 años).

 

  • El Ear Inn, situado en el bajo Manhattan, y ocupando la planta baja de la casa de James Brown (no el músico, como pensé yo en un primer momento). Este buen hombre fue uno de los muchos afroamericanos que lucharon en la Guerra de Secesión. La casa ahora es uno de los muchos “landmark” estadounidenses. Pero volvamos al garito: lleva funcionando desde 1817, con algún que otro cierre parcial. Que son muchos años joer. Fijaros, por cierto, en esta foto, a ver si notáis algo que parece estar fuera de lugar:

By Jim.hendersonOwn work, Public Domain, Link

 

Ear Inn 326 Spring jeh

Me estoy refiriendo, sí, a esos muelles de color verde que flanquean el ancho inferior de la fotografía. Resulta que la ciudad antiguamente se encontraba en la propia orilla del río Hudson, mientras que ahora se encuentra un poco más alejada de ésta. ¿Magia potagia? No, la mano del hombre, una vez más, ganándole terreno a las aguas.

  • Iridium, también llamado La Casa de Les Paul (sí, el músico de jazz responsable, entre otras cosas, de la famosísima guitarra Les Paul, de la cual soy usuario y entusiasta), ya que durante cerca de quince años estuvo haciendo shows semanales en el local. Ahí tenéis la evidencia. La programación de este local es brutal, y creedme, llevo años asistiendo a conciertos. Nombres como Glenn Hugues, Pat Martino, John Hammond, el propio Les Paul que comentaba al principio de estas líneas…