La ciudad blanca de Arequipa


Llegamos tras un vuelo de una hora escasa desde Lima. Eran ya cerca de las ocho de la tarde, pero en un país donde a las cinco y media es de noche,  aparentan  las tantas de la madrugada.


Primeras horas en la ciudad

¿Por qué se le llama así, la Ciudad Blanca de Arequipa? Aunque hay leyendas para todos los gustos, como debe ser, yo conozco dos para designar dicho sobrenombre: la primera de ellas es la gran cantidad de inmigrantes europeos que recibió en el Siglo XIX (muchos de ellos, de la zona norte de España); pero también se dice (y ésta parece tener más peso una vez conoces la ciudad) que puede ser por el uso del sillar, la piedra volcánica utilizada en la construcción de sus más representativos monumentos.

Poco después de aterrizar, y tras un pequeño trayecto de unos 20 minutos en taxi a un precio cerrado de 15 soles (unos 4€), llegamos a la puerta del hotel que habíamos contratado vía Booking.

Dónde dormimos

Las Torres de Ugarte es un bonito hotel situado en el mismo centro histórico de la ciudad, a las espaldas del Monasterio de Santa Catalina y con unas preciosas vistas de los dos principales volcanes que rodean a la ciudad, el Misti y el Chachani:

Volcanes Misti y Chachani

Si bien el hotel no era ni mucho menos el más barato de la ciudad (unos 48€ la noche), debo decir que volvería a alojarme allí: un desayuno bastante completo, una cercanía al centro que te permitía ir y volver andando sin ningún inconveniente, y un personal bastante agradable.

Pienso que, algunas veces caemos en el error de, por ahorrarnos unos euros, terminar cogiendo un alojamiento más alejado del centro; creo que en ocasiones no compensa, ya que lo poco que te has ahorrado te lo estás gastando en taxis, o bien empleas bastante tiempo andando… Hay que valorar el tiempo y el dinero del que dispones, y en función de eso, saber encontrar lo que más te convenga.

Durante nuestra estancia coincidió la Semana Santa, y comprobamos de primera mano cómo la religión impuesta por los españoles había calado en el pueblo peruano… Y, creedme, caló muy hondo: ví alguna chica llorando (supongo que de la emoción, no creo que se la metiera nada en el ojo) mientras desfilaba ante ella su paso preferido:

Semana Santa arequipeña.

En cierta medida, y permitidme la reflexión, es increíble comprobar de primera mano cómo una cultura puede llegar a obligar a otra cómo deben de pensar, de sentir y de vivir, y  ver que consiguen hacerlo de una forma tan eficaz es cuanto menos espeluznante… Sí, claro, es cierto, tan sólo mirando alrededor nuestra podremos darnos cuenta de que nosotros también hemos sido colonizados recientemente: basta con que nos fijemos qué música escuchamos, qué ropa vestimos, o qué cine vemos. Pero no deja de chocar saber que antepasados tuyos forzaron a una cultura entera a pasar por su aro.

Pero curiosamente estas culturas no dejaron que sus antiguas creencias muriesen sin más: ante los ojos de sus conquistadores, consiguieron seguir recordando a sus dioses,  mantener vivas sus antiguas creencias: se llama sincretismo, y las iglesias de Arequipa están repletas de ejemplos tremendamente llamativos…  Pensad: ¿cuántos frontales de iglesias hay en Europa con imágenes del Dios Sol? Pocas, ¿verdad?

Cuántos días quedarse en Arequipa

Mucha gente toma Arequipa como destino base para luego desplazarse al Cañón del Colca… Nosotros no lo hicimos, dedicamos esos dos días a pasear por la ciudad y disfrutarla; a sentarnos en la Plaza de Armas y ver cómo los muchachos flirtean, quizá por primera vez, y cómo los señores mayores pasan plácidamente su tiempo observando el devenir de la vida. Al final, nada es tan diferente en ninguna parte del mundo.

Mercado en Arequipa

Cambiar dinero en Arequipa

Aunque la mejor tasa de cambio la encontramos en Lima, si os pasa como a nosotros y pecáis de no haber cambiado suficiente dinero, el mejor cambio en Arequipa lo encontramos en la calle San Juan de Dios 108-B, una especie de “centro comercial” con muchos puestos de casa de cambio. Está detrás de la Plaza de Armas, en google maps puedes verlo.

Monasterio de Santa Catalina

De lo primero que debéis hacer en Arequipa es ir al Monasterio de Santa Catalina. Tremendo y fotogénico monasterio. Nosotros contratamos el tour guiado (al entrar te lo ofrecerán las guías oficiales). Y aunque hay tours nocturnos, donde ambientan con velas el entorno, a nosotros no nos cuadraba en fechas y estuvimos por la mañana. Esta pequeña ciudadela bien merece que pases unas horas de tu viaje.

 

Monasterio de Santa Catalina

Queso helado arequipeño

Probad el delicioso queso helado que, aunque es un helado delicioso, no es de queso (cómor!). Debéis hacerlo en el puesto que lo hizo famoso, el puesto de Doña Rosa en el Mercado de San Camilo, a dos cuadras de la Plaza de Armas. Sabréis que estáis en el puesto adecuado porque está lleno de recortes de prensa alabando el buen hacer de esta señora (en la foto, la del centro). Y aunque seguro que los otros puestos que lo ofrecen lo hacen tan bien o mejor que éste, es de rigor ir al puesto original. En la foto podéis intuir cómo se realiza (pinchad para verla a mayor tamaño); esto es ni más ni menos que en un gigantesco cuenco metálico rodeado de hielo, al que se le añade leche preparada con clavo y diferentes especias; al ir moviendo la leche constantemente, ésta se va pegando al metal por el frío, y de ahí sacan las escamas de hielo que luego harán que repitas una o dos veces. Merece la pena, de verdad.Queso helado arequipeño

Mirador de Yanahuara

Acercaros dando un paseo al Mirador de Yanahuaradesde donde tendréis unas preciosas vistas del Volcán Misti y de la ciudad. Y esto nos lleva irremediablemente al punto cuatro:

Picanterías

Al lado del Mirador está una de las picanterías más famosas de la ciudad (se tratan de restaurantes tradicionales peruanos, alejados de las modas de las nuevas cocinas con hidrógeno, deconstrucciones, reservas de meses y demás). Aquí vas a comer como un señor, como su señora, y como la familia que los trajo al mundo: mucho y bien, quizá demasiado. La picantería en cuestión es La Nueva Palomino. Id temprano ya que nosotros fuimos un domingo (de Semana Santa, para más inri) y se habían acabado ya muchos platos.

Elegimos quizá la peor opción, que era una muestra de todos los platos más famosos del restaurante. Y aunque riquísimo, comimos demasiada carne y parte se quedó en el plato (una pena). Nuestra recomendación, a tenor de lo que veíamos a nuestro alrededor, es que os pidáis, por ejemplo, el chupe de camarones. Mucha gente lo pedía y tenía una pinta deliciosa.

Y a las pruebas del link anterior me remito.

Picantería La Nueva Palomino

Momias arequipeñas

En Arequipa, a pocas cuadras de la Plaza de Armas, encontraréis el Museo Santuarios Andinosdonde tiene reservada habitación desde hace ya unos años la Momia JuanitaPero del 1 de enero al 30 de abril a la mujer la gusta ponerse guapa y para eso se la llevan a darle unos pequeños retoques. En ese punto entra a trabajar la momia Sarita, su sustituta durante estos meses. Nosotros estuvimos con ella y aunque seguro que Juanita era más impresionante, ésta no desmerece en absoluto.

La hoja de coca contra el mal de altura

Si tenéis idea de comprar hoja de coca porque vais a desplazaros hacia el Altiplano, id comprándola ya. La utilizaréis en el trayecto del bus (si elegís ir en bus) o según bajéis del avión. Y mejor que lo hagáis en un mercado cualquiera de la ciudad, ya que las tiendas de souvenirs, que también las venden, lo hacen a un precio mucho más elevado. Por un par de manojos de hoja de coca, nosotros pagamos 10 soles. Seguro que a un local se la venden mil veces más barata, pero oye chico…

Tras estos pequeños consejos, sólo comentaros que nuestro próximo destino era Puno, y para ello cogimos uno de los fabulosos autobuses de Cruz del Sur, que en unas horas nos llevaría a la ciudad que vive por y para el Lago Titicaca.

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