Parque Nacional del Manu


 ¿Parque Nacional Del Manu? ¿Qué es eso? ¿Dónde está?


¿El Parque Nacional de quién?

Algo similar a eso debí decirle a Gloria cuando, tras tener ya todo el viaje organizado, llega a casa un día después de trabajar y me suelta “me han dicho que tenemos, que debemos ir al Parque Nacional del Manu, que es la hostia“.

Como podéis imaginar, segundos después ya estaba en Google buscando imágenes, a ver de qué iba eso y por qué era imperativo que fuéramos allí. Sí, las imágenes eran tremendamente sugerentes, completamente idílicas… pero yo, que me considero más de ciudad que los semáforos, no me terminaba de ver inmerso durante varias noches en plena selva amazónica. Tampoco me apetecía compartir mi tiempo libre con los mosquitos que intuía habría allí.

En mi imaginación se me presentaban animales del tamaño de una morcilla volando alrededor mía. Pero, en fin, no es menos cierto que se viaja para conocer cosas nuevas y para salir de tu zona de confort, así que tras cancelar varios hoteles en Booking (por cierto, ¿queréis 15 euros de regalo?) y quedarme pasmado mirando el calendario a ver cómo encajábamos todo, comenzó la búsqueda de una empresa que nos llevara allí y que nos hiciera que se convirtiese en uno de los puntos fuertes del viaje.

Y vaya que si se convirtió en uno de los puentes fuertes; si vais a Perú, debéis ir a la selva (ya sea Iquitos, Puerto Maldonado, o el Parque Nacional del Manu). Imprescindible para animales de ciudad como muchos de nosotros.

Parque Nacional del Manu.

De las cosas que más me costó organizar de este viaje fue encontrar una agencia que tuviera las tres B’s, ya sabéis: buena, bonita y barata. Sobre todo la primera y la última. Fueron muchos mails los que envié a diferentes empresas, con resultados muy dispares: desde agencias que me pedían 2500$, a empresas que tras un primer contacto inicial nunca volvieron a responderme a los mails (¡¿cómo puedes tener una empresa y no contestar a un cliente interesado en gastarse casi 1000$ contigo?!).

Os dejo a continuación algunas pinceladas que creo os pueden ayudar si decidís contratar esta excursión; reitero que merece la pena enormemente:

Qué contratamos nosotros

El precio medio de lo que encontré rondaba los 600$ por persona, para 4 noches en la selva. Una locura, cuando sabes que el sueldo medio allí es de 300€. Aparte que la excursioncita nos iba a salir casi como un vuelo intercontinental. Finalmente terminamos contratándolo con Manu Adventures, a un precio que, aunque en un principio asusta, luego lo piensas y no es “tanto”: 425€ por cabeza, ya regateados vía web.

Es caro, claro que sí: pero durante tres días vais a tener una buena cantidad de gente trabajando para vosotros: desde los guías, hasta los conductores de furgoneta, cocineros, conductores de balsas… Al final, echas cuentas y no es tan exagerado. Y creedme si digo que fue una experiencia increíble, por muy manoseada que esté la frase, con una guía, Violeta, estupenda.

Finalmente echamos cuentas de días de vacaciones y decidimos contratar la excursión de tres noches; el primero de ellos en unas cabañas del “cloud forest” (en la foto, el Orquídea Lodge), y segundo y último en plena selva, en la zona llamada “rain forest”  en cabañas cercanas al río (las que veis marcadas como Erika Lodge). Tuvimos además la suerte de hacer un buen equipo de personas, donde rápidamente congeniamos unos con otro (en total éramos tres parejas).

Te recomiendo también que, elijas la que elijas, les pidas un descuento; será poca cantidad, pero oye, eso que te ahorras. Por otra parte, e importante este tema: llevad dinero en efectivo para pagar la excursión (bien soles, o dólares)… En la mayoría del Perú te van a cobrar una pequeña comisión por pago con tarjeta; cuando la cantidad es de un par de menús, bueno, es aceptable… pero si hablamos de casi 1000€ la cosa ya se dispara.

La fiebre amarilla

Necesitáis vacunaros de la fiebre amarilla. Hacedlo al menos diez días antes de iniciar vuestro viaje. Además, y cito directamente de la cartilla de vacunación, “La única enfermedad designada específicamente en el Reglamento Sanitario Internacional (2005) cuya vacunación o profilaxis se puede requerir como condición para la entrada a un determinado Estado Parte, es la fiebre amarilla”. Vamos, que en ciertos países si no llevas esa vacuna y la cartilla, os podéis quedar con cara de lelos. No creo que sea el caso de un país como Francia, pero sí parece ser obligatoria para ciertos países.

Os la ponéis una vez (en nuestro caso, cero efectos secundarios), y ya estáis vacunados para toda la vida.

Esto se hace en la sección de Enfermedades Tropicales de vuestra comunidad. Hay que pagar una tasa por la vacunación (no recuerdo exactamente, pero creo que rondaba los 23€ por cabeza, así que llevad efectivo porque no cogen tarjeta ni Paypal), y os entregarán la cartilla internacional que podéis ver en la foto.

… y la malaria

Gloria y yo sí tomamos el dichoso Malarone, ya que estuvimos semanas antes de comenzar el viaje en el Hospital Carlos III de Madrid, sección Enfermedades Tropicales, y nos indicaron que sí debíamos tomarla. Así que como donde hay patrón no manda marinero, tomamos las dichosas religiosamente, como un café en la mañana.

La malaria es curiosa, en el sentido de que no hay una cura real contra ella; por tanto, el Malarone realmente no es un antídoto, si no un profiláctico (sí, como un condón); si te pica el bichejo y te infecta de malaria, lo que hace este medicamento es atenuar los posibles efectos que te vaya a causar, hasta que tu cuerpo acabe con los bichos por sí mismo; es por eso que la forma de tomarlo es la siguiente: la primera pastilla el primer día antes de entrar en la zona de riesgo; posteriormente una pastilla por cada día que estés allí, y una vez salgas de la zona, una semana completa, a razón de pastilla por día.

Existe mucha controversia de si es tan mala para el estómago como dicen, y nosotros la hemos intentado evitar en viajes como Tailandia o Vietnam; la doctora del Carlos III nos indicó que no, que ella lo tomaba con frecuencia (¿dónde viviría esa mujer?) y que no sufría nunca efectos secundarios.

Bueno, pues yo debo decir que sí tuve diarrea; no de la de salir corriendo inmediatamente, pero sí que cada vez que me sentaba, eso caía por sí mismo.

Escatologías aparte, y aunque nuestra guía Violeta nos comentó que en diez años en la zona no había conocido ni un caso de malaria, sí os recomiendo que lo consultéis con vuestro doctor más cercano y que sea él el que os diga qué hacer, ya que el tema no es baladí.

Atardecer en el Parque Nacional del Manu

De fondo de armario

Tacones no. Americanas y corbata, tampoco suele ser necesario (aunque si te quieres poner guapo para que te vean los monos, adelante, por qué no).

Nosotros fuimos rollo medio ibicenco, esto es, de blanco y manga larga. Y con el miedo que teníamos de las picaduras de los mega-mosquitos, ambos volvimos con dos o tres picaduras a lo sumo. Si bien es cierto que no es el color más indicado para pasar desapercibido en la selva, sí lo es que  no atrae a mosquitos, así que valorad por vosotros mismos…

¿Por qué dices que merece tanto la pena?

Quizá por ver a una serpiente coral, o una araña escorpión, o caimanes, y darte cuenta que no estás en el zoo y que el hospital más cercano debe estar a unas ocho horas en coche. Posiblemente sea por lo increíble que es mirar el bosque en la noche y ver cómo se encienden los culos de cientos de animalitos (los conoceréis por luciérnagas).

A lo mejor lo digo por estar desconectado durante unos días de tanto whatsapp, tanto mail, y tanta estúpida atención que nos roban los teléfonos (a mí el primero, ojo).

Puede que lo diga también porque a cinco horas río arriba hay tribus de nativos no contactadas, con las que el Gobierno Peruano prohíbe su contacto porque podemos pegarles cualquier enfermedad y acabar con una forma de vida milenaria, viviendo con los mismos recursos que hace miles de años (y pensar esto es realmente escalofriante, es un ejercicio mental difícil de realizar el saber que cerca de ti hay gente que no conoce la electricidad).

Mariposa, Parque Nacional del Manu

¿Podría ser porque abruma tanta naturaleza en su estado más salvaje y primitivo? Sí, creo que sí es un factor a tener en cuenta. Comentados estos “detalles” que para mí a la vuelta fueron determinantes, si os podéis permitir contratar una excursión de este tipo, hacedlo.

No os vais a arrepentir, de verdad. Palabrita del niño Jesús. Y recordad que me considero más de ciudad que los parquímetros.

 

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