Quince días en la costa este de Canadá

Las vacaciones gordas de este 2018 se las ha llevado Canadá, el segundo mayor país del mundo y, sin duda alguna, uno de los que mejor nivel de vida tienen. Se aprecia claramente en el civismo que inunda sus calles, en cómo de bien conducen, en la cantidad de fuentes públicas instaladas en la calle, o en grandes infraestructuras de libre uso para cualquiera.

Así que si estáis pensando hacer un viaje similar a éste, en el que podréis mezclar maravillosas ciudades y grandes entornos naturales, sigue leyendo porque creo que puede interesarte.

Recorrido realizado

El recorrido realizado en esta ocasión fue el siguiente: entraríamos por Montreal, iríamos en coche hasta Québec para luego pasar un par de noches en el maravilloso fiordo de Saguenay; desde ahí iríamos a la capital, Ottawa, para luego pasar tres noches cerca del Parque Provincial de Algonquin. De ahí viajaríamos a ver las archifamosas Cataratas del Niágara, y por último acabaríamos en la cosmopolita Toronto.

Visto en un mapa, esto sería algo similar a…

Precio de vuelo

El vuelo elegido fue con Air France, el cual, previa escala (tanto a la ida como a la vuelta) en París, nos llevaría a Montreal y nos traería de vuelta desde Toronto. Su precio fue de 514€ por cabeza. Un precio sensato ya que éste ya incluía maleta facturada y demás (tened en cuenta que muchos de los chollos que ahora se ven hasta USA o Canadá no incluyen maletas facturadas, lo cual es algo necesario en un viaje tan largo).

Alquiler de coche

Aunque sobre el papel se puede apreciar que los kilómetros hacen un total de 2108, la realidad es que hicimos cerca de tres mil. Ya sabéis que siempre se sale del recorrido principal para ir a visitar aquello u lo otro. Por eso decidimos coger un coche algo más grande de lo que conducimos habitualmente por nuestra ciudad, y fue una buena elección, ya que cogimos mucha pista de tierra (sobre todo en la zona del Fiordo de Saguenay y en el Parque de Algonquin).

Parque Jacques-Cartier

El precio del coche, del cual disfrutamos durante catorce noches (de las dieciséis que estaríamos en el país), ya con todas las tasas y seguros incluídos (la famosa one-way fee, seguro a todo riesgo, conductor adicional, etc) fue de alrededor de 900€. Por supesto, es un precio elevado, pero la alternativa del transporte público no era viable, debido a su precio e incomodidad respecto del vehículo privado

Preparando el viaje

En este caso teníamos claro que queríamos un poco de cada cosa: ciudades grandes con sus preciosos monumentos históricos y no menos importante, entornos naturales únicos. Al fin y al cabo es ésto último lo que todos tenemos en la mente cuando hablamos de Canadá son sus increíbles extensiones de naturaleza.

Dimos en el clavo, porque como decía de broma a la vuelta del viaje, hemos visto más agua que en un crucero: es increíble la cantidad de lagos que tiene el país, y la inmensa cantidad de tonos de verde de los que pudimos disfrutar.

Tened en cuenta, eso sí, que esta región no es famosa por sus altos picos de montaña o por sus inmensos lagos a los pie de un risco nevado. Son parajes más suaves, menos agresivos que lo que se encuentra en la Costa Oeste del país, con las Rocosas entrando desde Estados Unidos. En este aspecto, y a excepción del fiordo de Saguenay o de las Cataratas del Niágara, yo personalmente no ví ningún paisaje de los que te dejan sin aliento como había podido ver el año pasado en el viaje de la Costa Oeste en USA.

Pero que esto no os desilusione, porque aún así veréis paisajes de gran belleza, como por ejemplo…

Algonquin Park

La Canadá francófona

Durante este viaje gran parte del tiempo lo vais a pasar en la región franchute del país, la inmensa región de Québec. Antes de llegar al país, tenía la sensación de que bueno, aún siendo la región de habla francesa, ésta sería una lengua secundaria respecto del inglés: iluso e ignorante de mí, no es así en absoluto: es la región francófona por derecho propio: tantos los carteles como el idioma principal utilizado es el francés (como no podía ser de otra manera, por supuesto).

Y nosotros, europeítos de pro, estamos de suerte: el sistema métrico importado allí y el utilizado en carreteras es el kilómetro, frente al utilizado por sus vecinos, la milla. También en la región de habla inglesa.

Algo mucho más sencillo de comprender para saber cuál es en realidad el límite máximo de velocidad… y en este punto, siento deciros que dicho límite está establecido en tan solo 100km/h. Sin ser una velocidad en absoluto despreciable, sí se te hace un poco cuesta arriba cuando vas en rectas de tres carriles por sentido sin coches a los lados.

Y cuidado porque hay muchísimos controles de velocidad y policías tomando mediciones desde puentes.

Venga. Comenzamos.