Dos noches en el Fiordo de Saguenay

El fiordo de Saguenay es posiblemente uno de los más bellos lugares que vas a conocer si realizas el mismo recorrido que nosotros. Así de simple, sin más. Ahora iréis viendo por qué.

Elegí esta zona porque Gloria ya había dicho en alguna ocasión lo mucho que la apetecía conocer los fiordos del norte de Europa… Así que un poco a modo de sorpresa, reservé dos noches en el fiordo de Saguenay, una zona quizá un pelín más alejada del circuito habitual (el cual se centra más en el avistamiento de ballenas en el estuario del río que lleva el mismo nombre que el fiordo. O viceversa).

Ese día nos pusimos en marcha sobre las nueve de la mañana, tras un delicioso desayuno en la pastelería Paillard de Québec.

La distancia que separa ambos puntos es de cerca de 300 km’s, una distancia bastante manejable y sensata para disfrutar el día y no sólo hacer coche y más coche.

Cascadas de Montmorency y Sainte Anne de Beaupré

Pero en el camino primeramente hay que visitar dos puntos importantes: las Cascadas de Montmorency (más altas que las del Niágara, pero en absoluto comparables en belleza) y la primera iglesia que recibe peregrinación en suelo norteamericano (cerca de 350 años de historia y peregrinaje la hacen, a nuestros ojos de europeos, ciertamente respetable): la basílica de Sainte-Anne-de-Beaupré.

Basílica de Sainte-Anne-de-Beaupré

Un pequeño consejo sobre las cascadas. Si decidís ir de pasada y no queréis comprar la entrada, podéis aparcar aquí. Enfrente de la gasolinera veréis una pequeña cancela por la que podréis pasar y cruzar el puente colgante, desde donde divisarás la propia cascada desde arriba. Mola, mola bastante.

Esta siguiente foto, aunque un tanto abstracta en su concepción, no se trata de otra cosa que de los puntos de observación de la cascada, vistos desde el puente:

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Una vez visitados estos dos puntos, tenéis dos formas de llegar a Sainte Rose du Nord, el pueblo en el que nos quedamos nosotros: ir tierra adentro y cruzar la insulsa ciudad de Saguenay, o bien ir paralelos al mar y cruzar el estuario mediante un ferry gratuito que opera durante todo el año. Esta opción mola más ¿o no?

Dónde dormir en el fiordo

Antes de contaros dónde nos quedamos nosotros, quiero que echéis un vistazo a este lugar: Pourvoirie du Cap au Leste. Si volviese a la zona, habiendo visto precios y el lugar en el que se encuentra, lo hubiera elegido sin duda.

Ahora mi rollo: aunque al principio tenía un hotel bastante majete en el propio Sainte Rose du Nord (llamado La Perla del Fiordo), a última hora encontré, por sólo seis euros más por cabeza, una bonita casa completa en la misma zona: Rustic House of the Fjord, se llama. El sitio veréis que es precioso, con un porche de película, sus gatos, sus preciosas vistas…

Lástima que a los dueños se les olvidase mencionar en booking que justo por detrás de la casa pasa una carretera con bastante tráfico de camiones.

Rustic House of the Fjord

Como sabíamos que íbamos a estar alojados en una casa y no en un hotel, el mismo día por la mañana, en Québec, nos aprovisionamos de alimentos y cervezas para no morir de inanición en mitad de la salvaje naturaleza. Tened en cuenta que la oferta de restauración de la zona no es muy extensa… pero a eso vas a un sitio así ¿no? a desentenderte de tanta tienda, tanta contaminación y tanta hostia durante unos días.

Fueron tres días preciosos, que repetiríamos sin dudarlo. Y no dejábamos de pensar cómo esa zona tan verde y tan preciosa podría ser en invierno, con nieve hasta reventar. Eso, ahora que lo pienso, fue una constante en el viaje: preguntarnos cómo debía ser ese país en invierno.

Qué visitar por la zona

Pues mirad chicos, aquí no nos metimos ninguna paliza: la idea era descansar y estar disfrutando del paraje sin agobios y sin horarios.

Así que, como ya he comentado poco más arriba, decidimos no ir a ver las ballenas (experiencia que ya intentamos en las Azores y se nos quedó cara de lelos por no verlas), que además teníamos que hacer otros sesenta km’s de ida y los mismos de vuelta. Como siempre que vas. Tienes que volver.

Supongo que para casi todo el mundo será algo obligatorio aunque no te molen especialmente y no haya certeza de que aparezcan, pero claro, ¿cómo no ir?: “¡¿y has estado allí y no hiciste eso?!” 

Sí que hicimos algunas rutas sencillas que nos acercaban hasta los miradores (la foto de cabecera de esta página está tomada desde uno de ellos).

Aquí tenéis algunas de las que salen del propio pueblo, en la zona cercana al embarcadero:

Senderos en Sainte Rose du Nord

También estuvimos visitando, por ejemplo, una capilla de 1911 en un pueblo ahora prácticamente deshabitado (y que llegar a él se traduce en hacer unos quince kilómetros por camino de tierra):

La chapelle de Tableau

Impresiona mucho ver algunas de las fotos que hay en ese pequeño panel, ya que veréis a muchos feligreses que venían desde pueblos bastante alejados, y joder… si a día de hoy cuesta un rato llegar en un cómodo coche, con tracción a las cuatro ruedas, etc etc… ¿cómo sería por aquel entonces?

Nos quedamos con las ganas de hacer alguno de los cruceros que te pasean por el fiordo. Mala suerte la nuestra porque comenzaban a operar al finde siguiente (ya para la segunda quincena de junio). Y es que allí el tiempo manda, y debe ser que históricamente en esas fechas aún puede hacer mucho frío… Nosotros, al menos, tuvimos una temperatura excelente.

Mi consejo, en definitiva, es que echéis un vistazo a un mapa como este, y estudiéis qué os apetece hacer:

Mapa de la región del fiordo de Saguenay

Entonces, ¿merece la pena?

Mucho, si tenéis el tiempo y el modo de llegar, esta región para pasar un par de noches (una sola noche no justificaría el viaje hasta allí), es un acierto completo. De camino verás unos paisajes increíbles, puentes techados como los de las películas, masas de agua increíbles…

Algunas fotos sobre la bella región del fiordo:

 

Fiordo de Saguenay

Sainte Rose du Nord 2

Sainte Rose du Nord