La ciudad de Miami y sus mil opciones

Impresiones

Miami nos ha molado bastante más de lo que esperábamos. Desde el barrio de Wynwood Walls y sus maravillosas obras de arte a pie de calle, a las playas con esas casetas tan bonitas diseñadas en la misma línea Art Decó que los hoteles de South Beach…

Caseta de socorrista en Miami Beach

y también, cómo no, su gente (en absoluto vimos tantos mazados y tantas tetas de plástico como pensábamos), su autobús gratuito para moverte a todo lo largo de Miami Beach, o sus obscenas mansiones con grandes yates anclados en su muelle privado.

Aparcar en Miami Beach

Anticipamos que la cosa está jodidilla, no tanto en cuanto a poder encontrar un sitio, si no al precio en sí y lo extenso de las horas en las que están operativos los parquímetros.

Antes que extenderme, prefiero recomendaros páginas como este blog, con una información muy detallada y útil. Pero también es básico que estéis al tanto de la información que nos brinda el propio ayuntamiento.

Muy a grandes rasgos y bajo mi experiencia:

Zona South Beach: ni se os ocurra aparcar por aquí en la calle, o en los hoteles y su valet parking. Los parquímetros funcionan hasta las 3.00 AM, con un precio de unos 3$/h, si no recuerdo mal. Y la media de precio del parking en los hoteles es de 36$ por noche. Bastante caro, a mi parecer.

Zona Mid-Beach: quizá la mejor zona para aparcar: aunque sigue siendo cara, en esta zona los parquímetros acaban a las 18.00h, y hay parkings públicos como el de la 16 con Collins Avenue, con un precio de 20$ para 24h (aunque eso sí, no lo podréis sacar mientras esté allí).

Zona North Beach: aquí nos quedamos nosotros las primeras noches, en el recomendadísimo Beach Place Hotel. Una media de precio de 75$ por noche, con piscinita y parking gratuito.

Qué visitamos en la ciudad

Os voy a detallar vagamente (bonita contradicción) lo que hicimos día a día, aunque antes os dejo el planning (por supuesto, no cumplido) con el que salíamos de las Españas:

Planning (no cumplido) Miami

Lo bueno de esta foto que os pongo es que, si apretáis el paso y no perdéis tiempo, podréis realizarlo todo de sobra. Pero contad con que los atascos en Miami son de película y que cuenta con un pobre, pobrísimo servicio de transporte público (aunque con ventajas como el bus gratuito que os mueve pa’rriba y pa’bajo por Miami Beach, o el Metro Mover, metro elevado y al aire libre gratuito por el downtown).

Día 1. Visitando las arterias principales de la ciudad

Previo desayuno en el famoso Manolo (originalmente llevado por, creemos, un señor de Burgos y actualmente gestionado por argentinos) visitamos la playa de Miami Beach. Allí veréis indefectiblemente playas inmensas, con esa arena peinada (es tan aséptico Estados Unidos… parte de su encanto, sin duda), sus preciosas casetas Art Decó, o con suerte, como nos pasó a nosotros, unos pequeños tiburones de cerca de ochenta centímetros nadando en paralelo a la orilla.

Tras una bajada de cerca de veinte minutos en el trolley grauito que recorre Miami Beach de sur a norte, podréis echar un ratito en el museo que tiene la Miami Design Preservation League (5€ la entrada, en la propia Ocean Drive) y ver cómo se salvó el barrio en los setenta ante la inminente demolición de sus emblemáticos pero pequeños hotelitos. Gracias a esta gente hoy podemos disfrutar de algo que iba a ser irremediablemente destruido en pos de la construcción de hoteles inmensos.

Para comer no sería mala opción que fuerais a Safron Mediterranean Grill (viendo la web acojona, pero se come bien y económico, rollo turco y árabe y tal) en  Washington Avenue (paralela a la archifamosa Ocean Drive). De ahí os podéis acercar a Lincoln Road, que no deja de ser un inmenso centro comercial al descubierto donde puedes comer en los muchos restaurantes que hay. Por cierto, la famosa Española Way tan siquiera merece la pena: una calle peatonal de 200m con falso aroma a autenticidad latina en sus muchos restaurantes. Id, por verlo, pero no hay mucho que rascar ahí.

Ir a comer o a cenar al barrio de Wynwood Walls (antiguo barrio lleno de fábricas y naves industriales y ahora convertido en uno de los más importantes centros artísticos de la ciudad) siempre será una buena opción. Hay multitud de opciones en cuanto a hostelería, así como tiendas de discos (Lucky Records), o de guitarras y coches vintage (mirad la web, es obsceno)…

cochesvintage

¡Ah! Para aparcar por esta zona y estar tranquilos, creo que no os quedará otra que meterlo en uno de los parkings que hay por los alrededores. Nosotros los dejamos en uno que estaba a 6$ las 3h (calle 26th). De lo más barato que encontramos tras las (pocas) vueltas que dimos.

Día 2. Everglades y outlet Sawgrass Mills. Toma contrastes.

El segundo día comenzó cogiendo el coche y acercándonos a los Everglades, vía Tamiami Trail (contracción de Tampa to Miami, bonito nombre para una carretera). Lo cuento aquí.

Por la tarde, no se nos ocurrió otra cosa que acercarnos al para nosotros decepcionante Sawgrass Mills: no esperéis encontrar mega ofertas. Seguro que las hay, pero nosotros estuvimos como tres o cuatro horas para un par de camisetas. Sí ví alguna oferta maja en Superdry, pero no había tallas, así que…

Se compra, por cierto, mucho más barato en lugares como el Marshall’s, Ross Dress for Less, (de esta hay una en Lincoln Rd, al principio, por ejemplo) pero claro: la variedad es mucho más limitada dado los tamaños de las tiendas.

Día 3. Cayo Vizcaíno y barco visitando las megamansiones

Por la mañana decidimos ir a visitar el Bill Baggs Cape Florida State Park. Se trata de un parque estatal (8$ por coche, el ticket permite entrar y salir en el día) ubicado en el saliente sur de Cayo Vizcaíno. A unos veinte minutos de Miami Beach en coche, no más.

 

Faro de Cayo Vizcaíno

 

Tras pasar la mañana, ver mapaches, subir al faro, fotito, darnos un baño, cogimos el coche y fuimos a comer a Whiskey Joe’s Miami con unas vistas cojonudas. En la web parece más pijo de lo que es. Es caro, como todos, pero mola. Queríamos ir al Rusty Pelican pero ése sí parecía excesivamente pijo para nuestra idea.

El famoso barco para visitar las mansiones

Tras esto teníamos un groupon del barquito de marras (30$ por persona si lo compras allí, 32$ los dos con un groupon). No está mal por ese precio, pero el paseo aunque impresionante per sé (porque, vuelvo a repetir lo de más arriba, es casi obsceno por las cifras que se manejan al hablar de mansiones), no es la megaleche.

Pero repito, por 32$ dos personas, me parece razonable. Por cierto, guía-animador, en español e inglés. Bien por la empresa en este aspecto.

El día 4 comenzaría levantándose temprano para coger la carretera hacia Key West