Glasgow, la ciudad industrial de Escocia

Hostias, qué ciudad.

Uno, que ya se considera medianamente viajado, es cada vez menos propenso a las sorpresas, a los «cojones ¿y esto?«.

Al fin y al cabo, pocas cosas en esta vida nos sorprenden: todo (vale, o casi todo) son vueltas sobre lo mismo, cosas que ya has hecho antes ¿no creéis? Viajes, ciudades, hoteles, restaurantes, unas cañas con los amigos… todo mola (y yo lo haría más de lo que ya lo hago) pero no es algo que, digamos, nos pueda sorprender.

Hasta que llegué a Glasgow. Si buscas una ciudad de postal, limpia e impecable, no es lo tuyo. Pero si buscas una ciudad donde perderte con tu cámara, donde entrar en pubs que ocupan lugares históricos, donde la vida en la calle apabulla… Glasgow puede que te mole mucho. Sigue aquí para ver qué hacer en dos días en Glasgow.

En el viaje de colegas que hicimos este pasado septiembre de 2025, esta era la segunda de las ciudades de las tres que visitaríamos. Veníamos de una ciudad pequeñita, de postín, preciosa, como es Stirling, y llegar a Glasgow fue como «what the hell?»

De primeras, el hotel que pillamos, a unos veinte minutos andando del centro. La madre del cordero, qué barrio. Álvaro y yo, que hemos estado en USA en diversas ocasiones, hablábamos de lo que nos recordaba a esas ciudades decadentes como Memphis: grandes espacios sin aprovechar, aceras destrozadas, una decadencia que ni quieren ni tienen el menor interés en ocultar

En el camino del hotel al centro (ya os digo, unos veinte minutos reales paseando) hablamos mucho de que, por suerte aquí en España, no hay diferencias tan drásticas entre barrios.

Y es que no son sólo las afueras. Esta fotograía es de un callejón del puto centro de la ciudad.

Qué hacer en dos días en Glasgow

Sumadle a esto la muchachada en fin de semana, dándolo todo y las chicas descocadísimas. Sinceramente, hablamos mucho de lo peligroso que tiene que ser para unas muchachas de quince, dieciséis años, pillarse los pedos que se pillan e ir tan ligeras de ropa. Joder, esa mezcla de hormonas + alcohol + quedarse casi inconscientes en la acera… Vosotros me diréis.

Aún así ¿volvería a Glasgow? Bueno, por qué no. Tiene unos murales grafiteros increíbles, la cachonda estatua de Wellington, con el cono en la cabeza, un montonazo de pubs en lugares históricos, es la ciudad natal de los Primal Scream...

Free tour por Glasgow

Si vais y os apetece pillar un free tour, a mí me cae un santo euro por cada reserva que hagáis a través de este link.

Glasgow, Ciudad de la Música

Glasgow es la primera ciudad del Reino Unido que fue reconocida por la UNESCO como Ciudad de la Música. Es por eso por lo que veréis, en una de las calles peatonales de mayor postín de la ciudad unos postes con un código de buenas conductas para los músicos callejeros:

Qué hacer en dos días en Glasgow

El código de conducta de los músicos callejeros en Glasgow

Entre algunas de las reglas que leemos, encontramos: volúmenes a un nivel razonable, no obstaculices entradas a comercios, mantén un repertorio variado y de calidad… En fin, mientras en unas ciudades a los músicos callejeros se les expulsa, en otras como Glasgow se fomenta.

Cinco cosas que ver en Glasgow

Sin mucho orden ni concierto, ahí van cinco cosas que deberíais ver en el centro de Glasgow:

La estatua de Wellington y el Museo de Arte Moderno

Una de las cosas más reconocibles de la ciudad, y desde donde parten algunos de los free tours, es la Estatua de Wellington y el famoso cono que la corona (y que, cada noche, es susceptible de cambiar de lugar, como atestiguan estas fotos tomadas en dos días diferentes).

A sus espaldas se encuentra el Museo de Arte Moderno. ¿Merece la pena? Bueno, depende del interés que tengas en el arte y, más concretamente, en el moderno. Su acceso es gratuito y una cosa os puedo asegurar: entrar y ver algunas de sus obras no va a haceros ningún mal.

Qué hacer en dos días en Glasgow

La estatua de Wellington y su famoso cono, en días distintos.

La arquitectura de Mackintosh

Arquitecto y diseñador escocés, Charles Rennie Mackintosh es considerado el máximo exponente del Art Nouveau en Escocia, y el centro de la ciudad está jalonado de edificios suyos, así como de una tipografía muy peculiar que, una vez la ves, te la encontrarás en multitud de carteles.

No fue su creador pero sí inspiró a multitud de otros artistas, ya en años recientes, a crear tipografías basadas en su estilo:

Qué hacer en dos días en Glasgow

Una de las múltiples tipografías inspiradas en la obra de Mackintosh. Pincha en la imagen para ver otras tantas.

De sus obras más famosas destacan los Salones de Té, la Escuela de Arte de Glasgow o el LightHouse.

La Catedral de Glasgow y el cementerio

Los que conozcáis esta web ya sabéis de mi interés visual por las catedrales. Honestamente, no sé leerlas, pero visualmente me alucinan. Algún artículo tengo a la Catedral de León, por ejemplo, una de las catedrales más bellas de Europa.

En este caso hicimos la pertinente visita a la Catedral. No creo que la guarde en la retina como una de las más espectaculares que he visitado, y además pillamos la cabecera con andamiaje, así que eso deslució un poco la visita tan magnífica que se tiene de ella desde el cementerio.

Ruta de los murales

A los que os guste la fotografía urbana, y especialmente los espacios decadentes: dedicadle un par de días a Glasgow, os prometo que no va a defraudaros.

Y para muestra un botón: Glasgow es una ciudad famosa, quizá, por sus grandes murales, por su arte callejero. Tanto es así que el propio ayuntamiento tiene una completa web con la ruta, información, y fotografías de los muchos murales que hay repartidos por la ciudad.

Eso sí: no creo que ninguno gane en espectacularidad, perfección e impacto como este que tenéis aquí abajo.

Qué hacer en dos días en Glasgow

Atentos a la pedazo de obra de Smug (Sam Bates), que pillamos recién acabada. Muy, muy increíble (Keeper Of Light, 2025).

El West End y la zona de Ashton Lane

Confieso que si no hubiéramos hecho el anteriormente mencionado free tour, no nos hubiéramos enterado de la existencia de esta zona. Llegamos en un Uber en un trayecto de unos quince minutos desde la Catedral, y es un barrio bastante más amable, más cuidado y con mucha vida en las calles, de lo que es el centro.

Aquí se encuentra la Universidad y los Jardines Botánicos. De la Universidad dicen que es muy «harrypotteriana«, así que si os gusta este tipo de arquitectura, no dejéis de realizar una visita.

Para comer, os recomiendo The Skillet. No fue el más barato en el que comimos del viaje, pero sí uno de los mejores. Y, en un país donde (lo siento, escoceses) se come como el culo… merece la pena pagar algo de más.

Tres pubs que visitar en Glasgow (y uno que no)

En la entrada que dediqué a Dublín cuento la historia de por qué a un lugar donde sirven bebidas alcohólicas se le llama pub. Os dejo el link, porque la historia es curiosa.

Despido, por tanto, brindando a vuestra salud con cinco de los pubs de visita casi obligatoria en Glasgow. Y digo casi porque, por supuesto, no estuvimos en todos.

The Scotia

Empezamos por el más viejuno, The Scotia, fundado en 1792. La de litros de cerveza que habrá servido; la de borrachos que habrá visto desplomarse; la de llantos y lamentos que habrá visto vertir.

Se encuentra aquí.

Clutha Vaults

Poco menos que en la diagonal del anterior, se encuentra este hermoso garito, dividido en dos secciones. La primera, un pub más al uso: al fondo, otro pub con escenario y con un árbol central bastante curioso. El garito respira un aire punki, rockandrolero, bastante molón.

Está aquí.

Stereo

En un callejón entre Hope St y Renfield St, se encuentra el Stereo. Un rollo alternativo, con más muchachada joven, muy agradable. Espacios abiertos (en una planta inferior no sé si estaban proyectando alguna peli o qué narices, pero se oía más jaleo). Muy guapo. Cuando estuvimos un DJ estaba montando sus platos para pinchar (pero en una mesa a ras de suelo, no penséis en rollos discotequeros).

El Stereo está aquí.

The Howlin’ Wolf (a este no)

A este va a volver su puta madre. Íbamos a entrar y el puerta un chulo que no recuerdo bien ni qué nos preguntó, pero con una soberbia que para ellos. Bajamos (se encuentra en un semisótano) y música altísima, que en absoluto hace honor al nombre (si queréis ir a un The Howlin’ Wolf guapo, id al de Nueva Orleans), y un ambiente que pf. Cutre a más no poder.

 

 

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