No acaba de empezar el verano y creo que ya tengo enfilada parte de su banda sonora. Al menos la de esa parte donde los días siguen alargándose sin aparente fin, la ciudad sigue atestada de coches, los adolescentes se prometen un amor eterno que sólo durará unas semanas y el mero hecho de pensar en hojas cayéndose es pensar en un futuro muy, muy lejano.
Directo a...
Honora, de Flea (Nonesuch, 2026)
Hoy le metemos mano a Honora (Nonesuch, 2026), el primer álbum en solitario de Flea (nacido Michael Peter Balzary en Melbourne, Australia un 16 de octubre del ’63), el bajista de los Red Hot Chili Peppers, el que “anduvo por el lado salvaje de la vida” durante su juventud.
El que lo ha vendido todo, el que habrá visto más estadios llenos de los que pueda recordar.
La sorpresa generalizada ha sido la de encontrarse a uno de los bajistas de mayor fama mundial eligiendo para su disco de debut… ¡la trompeta como instrumento principal! Y es que Flea llevaba toda una vida diciéndose a sí mismo que debería retomar el que fue su primer instrumento, que debería practicar más, que por qué no grabar un álbum de jazz…
En 2022 las sesenta castañas rondaban cercanas y se dijo que ahora o nunca, pero con una meta muy concreta: voy a practicar dos año a tope el instrumento y en el mes veinticinco, llueva o salga el sol, entro al estudio y grabo.
Gente que se mantiene durante décadas en el candelero internacional de la música (con lo exigente que eso debe ser) no es tonta: nuestro amigo Flea decidió que durante esos dos años iba a recibir clases de, atentos: Ricky Washington, uno de los mentores más codiciados de la Costa Oeste. Si alguien tuviera dudas de los resultados… ahí tenemos a su hijo: Kamashi Washington, una de las estrellas del jazz del SXXI.
Volvemos a Honora: sonidos jazzeros, programaciones triphoperas, arengas antifascistas, tan complejo y oscuro instrumentalmente como accesible en una primera audición, una portada tan bonita como intencional… joder, tiene todo los mimbres para quemar los surcos a base de escuchas.

La cara D del álbum.
El álbum doble lo componen diez canciones, de las cuales cuatro son versiones (Maggot Brain, del loco George Clinton y sus Funkadelic), Wichita Lineman (Jimmy Webb, con Nick Cave a las voces), Thinkin Bout You (Frank Ocean… sorprendente cómo se lleva una canción de hip hop al jazz) y Willow Weep For Me, (canción acreditada a Ann Ronnell que han interpretado todos los grandes del jazz y el soul, desde Billie Holiday a Sam Cooke, desde Wes Montgomery a Nina Simone).
El álbum… ¿familiar?
¿Por qué familiar? Bien, pasará completamente desapercibido si no te pones a indagar… ¿quién es la mujer de la portada? ¿por qué ese título? Pero, ay amigos, sí: es un álbum con una fuerte carga familiar, con un influjo femenino difícil de obviar. Porque…
Honora, el título del disco, corresponde al nombre de la tatarabuela de Flea, mientras que la portada es nada más y nada menos que su suegra, Shahin Badiyan.
¿Hay intencionalidad y carga familiar o no la hay?
La portada
Lo anticipaba un par de líneas más arriba: se trata de Shahin Badiyan, la suegra del músico. Según lo leído en Chili Peppers Pedia:
Flea dice que: «La portada es una fotografía de mi suegra en Irán a fines de los años 60’s, la bella Shahin Badiyan. Shahin es una mujer persa fuerte y el espíritu de un Irán libre vive en su corazón«.Melody -la mujer de Flea- menciona que: «Hace meses, cuando estábamos trabajando en la portada del álbum, tomó esta foto de mi mamá y su paloma mascota que está enmarcada en nuestra casa y supo que así era como quería que este trabajo se compartiera con el mundo. Esta foto que sale ahora a la luz de lo que está sucediendo en Irán me hace llorar. Pasaron años antes de que ella y mi familia tuvieran que escapar de Irán sin nada y convertirse en refugiados en su propia tierra natal. Mudarse a USA y empezar de cero, literalmente. Lo único que pudo traer consigo fueron un puñado de álbumes de fotos que atesoro. Esta foto se encuentra entre ellos»

Los músicos
Comenta Flea en las notas interiores del álbum que, quizá, fuese el primer disco al que se enfrentaba con miedo, sin las garantías de hacer un buen trabajo. Y es que parece que la estrella del rock, el bajista de una de las bandas capitales del rock de las últimas décadas, palidecía ante la nómina de músicos que él mismo había contratado. Pero mejor resumimos lo que él mismo nos cuenta:
La gira terminó en agosto de 2024 y empecé a preparar la música de Honora. Dudaba entre tocarlo todo yo mismo o buscar músicos que ayudaran a dar forma a la visión. En ese momento me inspiraban dos discos: The Omnichord Real Book de Meshell Ndegeocello y The Way Out of Easy del guitarrista Jeff Parker.
Había conocido al saxofonista Josh Johnson en el último álbum de Red Hot Chili Peppers y me impresionó mucho. Un día, al volver a escuchar el disco de Meshell, descubrí que él también lo había producido. Eso lo cambió todo.
También participaba en el disco de Jeff Parker junto a la bajista Anna Butters, y me fascinaba la batería de Deantoni Parks. De repente, tenía claro el grupo ideal. Y aceptaron.
Algunos datos aleatorios
Ahora permitidme que suelte una serie de datos sin orden ni concierto… lo que os contaría tomando una cerveza para haceros el álbum más interesante, para situarlo en contexto.
- Hablaba antes de la carga política del disco. Escribo esto a mediados de junio de 2026: la maldita guerra de Irán se mantiene activa, sin visos de acabar, días atrás Marjane Satrapi, la creadora de Persépolis, ha fallecido, la portada es la de una bella mujer iraní que tuvo que huir de su tierra con poco más que un puñado de fotos…
- John Frusciante, el guitar que se fue de los RHCP (y que, por suerte, volvió) produce un par de canciones, pero también se encarga de las bases y toca fragmentos de una de las trompetas que se pueden oír en Frailed.
- La primera canción abre con una endemoniada línea de bajo eléctrico en el canal derecho (es Flea) mientras que un contrabajo se solapa en el centro. Desde luego, no es habitual escuchar dos bajos en una misma pista, y menos aún abriendo un álbum. Alabo lo arriesgado del movimiento, bien 🙂
- El disco físico, doble, sólo tiene tres caras con música (la cuarta, la D… podéis verlo más arriba); a esos discos se les llama «etched» y tenéis otro ejemplo en el fantástico The Saint of Lost Causes, de Justin Townes Earle.
Cerramos por último con esta pedazo de interpretación en directo en el The Tonight Show:
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