Jimi Hendrix :blues (1994)

(Escrito en 2002 para la ya desaparecida página La Taberna del Blues)

Un disco curioso. Eso es lo que me parece. Me explico: el disco, casi todos lo sabemos, es una de las muchas ediciones de la familia del pobre Hendrix (la cual co-produce los dvd’s del American Folk Blues Festival, si mi memoria no me falla), llegando casi hasta el agotamiento para un no-iniciado en este gran artista, sin saber a qué compacto remitirse para hacer una elección adecuada (lo que nunca me ha fallado a mí es irme a los primeros discos de cualquier artista, la base desde donde se construyó el resto de la edificación).

De acuerdo, es un buen disco por las canciones que contiene (grabadas todas ellas entre el 67 y el 70), así como por su presentación y su agradecido folleto, pero… y sí, también tiene su encanto como enciclopedia gráfica de los bluesmen  que hicieron historia, con su bonito collage de imágenes en portada, pero…

Pero sí, merece la pena tenerlo. Es una delicia oír a Hendrix con una acústica de doce cuerdas en “Hear My Train A Comin’”.

Aquí utiliza uno de sus más famosos tornarounds, el cual volverá a utilizar de una forma muy similar en su clásica y electrificada versión de “Red House”, tema que encontramos en dos versiones similares en este disco, una bajo su propio nombre y otra “Electric Church Red House”, haciendo un maravilloso juego de palabras donde mezcla la supuesta pureza eclesiástica con el sudor, el alcohol y el sexo de los prostíbulos (las Red House).

Versiones tan extremadamente personales como “Born Under a Bad Sign”, “Catfish Blues” o “Mannish Boy” quizá no hagan tilín al oyente más purista, pero sí han ayudado a acercar a mucha gente al blues, proveniente ésta en su mayor parte del rock, una involución musical que muchos de nosotros hemos tenido el placer de recorrer a través de esa maravillosa conexión, esa esencia, que mantiene viva la llama del blues, que diría Dan Aykroyd en Blues Brothers 2000.

Son sin embargo los temas más introspectivos “Once I Had a Woman” y “Bleeding Heart”, y aquí sí podemos aplicar (si se quiere) el término bluesero, los que más me emocionan. El mismo tío que grabó Purple Haze graba un tema que hubiera querido firmar más de uno, haciéndose acompañar en “Once I…” por un armonicista desconocido (qué misterio), y en la batería nada más y nada menos que Buddy Miles, en una época en la que quiso acercarse más que nunca a sus raíces musicales. ¿La susodicha involución o demostrar a toda aquella panda de blanquitos de las islas quién era el verdadero God?

Cerrando el disco nos encontramos la versión, ahora eléctrica a más no poder, de “Hear My Train A Comin”, llegando a alcanzar los doce minutos con una sólida base rítmica que soporta fielmente los watios envenenados que su guitarrista suelta a diestro y siniestro.

El disco a mí me resulta un buen disco de canciones, a años luz de cualquiera de los que nuestro amado artista registró en vida. Lo compras, picas en el anzuelo, y te planteas si has hecho bien o no por haber comprado un disco que está muy bien editado, mejor presentado, pero que no tiene una pizca de unidad más allá del que sus canciones supuran.

Que no es poco, oigan.

Acabo: esta música (cualquiera en realidad) merece ser escuchada con unos buenos cascos.

¡Saludos y comentadme qué os ha parecido!

Categorías: El tocadiscos

2 comentarios

mauro · 14 junio, 2023 a las 6:29 pm

Curioso…el mismo año 1994 salieron este brillante »Blues» de Jimi y el no menos brillante »From The Cradle» de Eric Clapton
La batall continuaba…coincidencia?

    admin · 14 junio, 2023 a las 6:45 pm

    ¡Buen gusto, sí señor!

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